lunes, 4 de noviembre de 2013

VENEZUELA CANTERA DE ILUSTRES

En ciencias, artes, religión, deportes y otras áreas son reconocidos en el mundo
Muchos venezolanos están dejando el Tricolor Patrio en alto. Es hora de aplaudir y apoyar el talento venezolano.
No cabe duda que esta tierra ha dado frutos increíbles y talentosos. Su gente, llena de profundo amor, por cada cosa que hace, de corazones palpitantes que, en distintas áreas, han sido reconocidos por su entereza, profesionalismo, ética y talento supremo. Muchos venezolanos a través de la historia han dejado no solo en suelo patrio, sino en el exterior, muy en alto el tricolor nacional. Desde estudiantes súper calificados, deportista, científicos, artistas en distintas áreas del arte, religiosos, trabajadores y activistas sociales, políticos, expertos en belleza, en gastronomía, muchos son, los que nacidos en Venezuela, han llevado el sentir del país a muchos rincones del mundo y de una manera exitosa, amén de ser reconocidos internacionalmente por sus logros y triunfos. No es un secreto, el éxito del Sistema de Orquestas, del maestro José Antonio Abreu, de Dudamel, Eduardo Marturet, por ejemplo; de los avances y descubrimientos en sus investigaciones del Dr. Jacinto Convit, del éxito internacional que ha tenido Osmel Sousa y su séquito de reinas de belleza, de las hazañas de Miguel Cabrera, del logro de Ruben Limardo, del maestro de maestros Simón Díaz, Jonathan Vega, Pastor Maldonado, Robeilys Peinado, Sumito Estévez, el Sonero del Mundo Oscar D’León, con sus reconocimientos mundiales y ahora el tercer Grammy para el país, y tantos y tantos otros ilustres venezolanos, de una lista inmensa que, en diversas áreas del quehacer diario, hacen de Venezuela un país grande y próspero. Es ese sentir que debemos aplaudir, extender brazos y estrechar manos, por y para un país con tremendas posibilidades. Debemos todos, al unísono, aplaudir los logros que distintos venezolanos han logrado no solo en suelo patrio sino a nivel internacional. Sentirnos orgullosos de ellos, ser parte de sus triunfos y no desperdiciar energías en divisiones o sectarismos, que lo único que se consiguen es fracturar relaciones, y abrir brechas al desamor y el odio. Lo importante es unir, entrelazar, fusionar, compartir y enaltecer el sentir de la fraternidad.